martes, 9 de septiembre de 2008

Ayer me dieron noticias de una antigua vecina... cuando yo estudiaba me hice fiel adicta a la chuchería llamada "Duritos con verdura"... y había una señora que los vendía a media cuadra de la que entonces era mi casa... todas las tardes yo iba... así que de tanto y tanto se empezó a encariñar conmigo y mientras me preparaba mi chunche me contaba las crónicas de su vida...
Un día el marido decidió irse con una chica joven, así que ella dejó de vender chucherías y se buscó un trabajo serio... a vuelta de tres o cuatro meses ya la veía bien arreglada, se veía hasta más joven, se compró una camionetita y traía a sus niños bien limpiecitos y todos lindos.
Luego... hace como 5 años me cambié de casa y ya no supe más de muchas de las personas de aquellos rumbos...
Ahora, hace unos meses mi mamá regresó a vivir a esa casa, y seguido me platica de los vecinos que teníamos y que siguen ahí... de los que jugaban futbol conmigo y ahora están casados y tienen hijos, de los que terminaron su carrera, los que se mudaron, los que se han enfermado, el chico aquel que se accidentó, estuvo en coma y quedó paralítico, ahora ya camina y sigue yendo a terapia porque sus movimientos aún son lentos. La señora que atendía la farmacia sigue igualita... me platica también de los niños que me gustaban y que ahora son tan diferentes... me platica de las señoras que no cambian, que siguen en su rutina, o las que siguen con el marido, o los maridos que siguen con ellas...
Me cuenta de los niños que yo ciudaba cuando tenía 15 años y que ahora están altísimos y tienen novia... algunos hasta tienen bebés. He ido un par de veces a visitarla y he visto a la gente con la que antes me daba los buenos días a diario... vi al niño "popular" que me gustaba y que jamás me hizo caso... ví al niño que me quería bien y nunca me di cuenta... y todos somos tan diferentes ahora...
La señora que me vendía los duritos con verdura me envía saludos y pregunta cuándo volveré a visitarla...
Es como haberme alejado de casa y regresar un día... recordar tantas cosas lindas que viví ahi... tanta gente que me quería y que aún me recuerda... y que yo los recuerdo con tanto cariño...
Simple y sencillamente son las calles en las que jugué, en las que hice muchos amigos, las calles que enmarcaron mis primeros besillos, y mis primeros miedos a ser grande...
Definitivamente debo darme una vuelta por esas calles proximamente...

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